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viernes, 4 de enero de 2013

Mujer asesinada por violencia de genero en Valencia

Éstos actos no cesan. Una mujer muere degollada por su expareja sentimental en Benaguasil - Valencia.
Los vecinos atónitos gritaban al asesino que dejara de apuñalarla y no hizo caso. Siguió hasta causarle la muerte, luego se fugó. Al llegar los sanitarios solo pudieron certificar su muerte.

Los hechos ocurrieron el día de ayer Jueves 03 de Enero sobre las 22:30, cuando los vecinos escucharon gritos pidiendo socorro y éstos llamaron a la policía.

La víctima tiene dos hijos, uno de los cuales el padre es el agresor.

El Alcalde de Benaguasil ha presidido una concentración este mediodía con cinco minutos de silencio, en repulsa por este criminal acto y las banderas ondean a media asta y se declara jornada de luto.


Deseamos que esto no quede solo en eso, sino en investigar y castigar al asesino como se merece.

Más información en:
http://www.levante-emv.com/sucesos/2013/01/04/le-grite-soltara-siguio-apunalandola/964367.html


jueves, 27 de diciembre de 2012

Pequeñas y Grandes historias - Dorita

Dorita corría por el prado, de verde césped, húmedo por el rocío de la mañana. Iba de la mano de su pequeña Ana. Ambas cogidas de la mano, alegres  se dirigían rumbo a aquel lago de mansas y cristalinas aguas. Sus pies descalzos, sentían el frescor de ese campo que, cual alfombra suave, cosquilleaban su delicada piel.
Ya se acercaban al lago, cuando Dorita, siente la suave mano de Ana que jalaba su tobillo; se da la vuelta y despierta.
¡Era un bello sueño para ser real!. - Reacciona y piensa -
Se encontraba tirada en el suelo, sus labios; sentían el sabor del polvo mezclado con la sangre que manaba de su boca.
De inmediato se incorporó tratando de huir de los ojos de Ana, su pequeña que, a sus cortos cinco años, presenció los golpes que le propinaba Aníbal, el marido de Dorita y padre de Ana.
Se escondía avergonzada  porque Ana había presenciado tan brutal escena.
El cuerpo le dolía pero, poco importaba, solo su pequeña, que la miraba sin decir nada, pero la mirada, "esa mirada", le preguntaba muchos "porqués", que ella no podía responder.
Se aseó, lo mejor que pudo, ocultó esos colores y dolores, se cubrió con grandes gafas, alistó maletas, lo justo, y se fue de ahí, dejando el dolor sufrido, pero, con la esperanza de una nueva vida junto a su pequeña Ana.

                                                          Por Virginia Oviedo

Siempre hay una esperanza para correr libre por los campos de la vida sin sufrir. Solo tienes que ser fuerte y salir adelante por ti y por tus niños.
No seas una más en la larga lista de mujeres muertas a manos de sus parejas.
Grita fuerte ¡¡No más!! y que el 2013 sea realmente un nuevo año para ti y vuela libre.

jueves, 22 de marzo de 2012

miércoles, 1 de febrero de 2012

Bienvenido, Febrero

Febrero, te doy la bienvenida a nuestras vidas. Deseando con toda el alma que este mes no haya una víctima más - una utopía, lo sé - pero la esperanza es lo último que se puede perder.
Enero se cerró con seis mujeres muertas por Violencia de genero.
Una sentencia de la justicia que movilizó a toda españa y alguna ciudad alemana, recordando a Marta del Castillo y dando su apoyo a sus padres y familia.
Asistimos a juicios, donde aún no se encuentran a unos niños - Dios quiera que estén vivos en algún lugar - y a muchos casos con fallos judiciales que dejan mucho que desear, como el de la niña Mariluz.
A toda persona que pueda estar leyendo este pequeño blog, os deseo toda la fuerza del mundo y todo el valor para seguir en el camino de la vida, pero, sobre todo, decir siempre ¡NO A LA VIOLENCIA!

domingo, 16 de octubre de 2011

Alzheimer

Alzheimer, nadie está libre de padecerla. Un homenaje a las familias y a las personas que sufren de este mal:
OLVIDAR:
Se olvida; escucho que dicen. Olvidar, olvidar. ¿Que? No lo se, solo veo gente alrededor, miradas curiosas, ojos enrojecidos y mejillas mojadas. Me ven. ¿Que me ven? No los conozco. Solo quiero que dejen de mirarme, que me dejen esconder tras esa luz negra que está frente a mis ojos. Pero, no me muevo ¿Porque?, mis ojos se cierran, no quiero ver esas caras, me asustan sus miradas, algo malo pasará. eso si, lo sé. Tengo miedo, mucho miedo a sus miradas.
Por Virginia Oviedo

miércoles, 27 de abril de 2011

Presentación del Libro; Bernardina, del cielo al infierno, en la Librería Primado

El viernes 06 de Mayo 2011, a las 19:30, tendremos un encuentro con Virginia Oviedo y su novela "Bernardina, del cielo al infierno".
Contaremos con la participación de excelentes profesionales del arte:
Elga Reátegui, José Ramón Martinez y Yolanda Casas


Los esperamos en la Librería Primado, Avenida Primado Reig, 102 Valencia

miércoles, 20 de abril de 2011

Pequeñas y grandes historias

Dorita corría por el prado, de verde césped, húmedo por el rocío de la mañana. Iba de la mano de su pequeña Ana. Ambas cogidas de la mano, alegres  se dirigían rumbo a aquel lago de mansas y cristalinas aguas. Sus pies descalzos, sentían el frescor de ese campo que, cual alfombra suave, cosquilleaban su delicada piel.
Ya se acercaban al lago, cuando Dorita, siente la suave mano de Ana que jalaba su tobillo; se da la vuelta y despierta.
¡Era un bello sueño para ser real!. - Reacciona y piensa -
Se encontraba tirada en el suelo, sus labios; sentían el sabor del polvo mezclado con la sangre que manaba de su boca.
De inmediato se incorporó tratando de huir de los ojos de Ana, su pequeña que, a sus cortos cinco años, presenció los golpes que le propinaba Aníbal, el marido de Dorita y padre de Ana.
Se escondía avergonzada  porque Ana había presenciado tan brutal escena.
El cuerpo le dolía pero, poco importaba, solo su pequeña, que la miraba sin decir nada, pero la mirada, "esa mirada", le preguntaba muchos "porqués", que ella no podía responder.
Se aseó, lo mejor que pudo, ocultó esos colores y dolores, se cubrió con grandes gafas, alistó maletas, lo justo, y se fue de ahí, dejando el dolor sufrido, pero, con la esperanza de una nueva vida junto a su pequeña Ana.

                                                          Por Virginia Oviedo

martes, 19 de abril de 2011

Pequeñas y grandes historias - Esther

Esther, una joven agraciada, de esbelto cuerpo. Se mira al espejo y este le refleja su juventud y a la vez, esos ojos tristes, resaltados, por un maquillaje que ella no se hizo. Un maquillaje, en todos los tonos del color morado, del mas claro, hasta, el más oscuro. - ¿Que hice para tener este maquillaje? - Se pregunta, sin encontrar la respuesta. O si la tenía. Se casó con aquel, que la maquillaba siempre igual, a veces mas difuminados, a veces, los labios también, y el cuerpo. - No quiero verme esos colores - Se decía así misma, solo los sentía, como sentía su alma perdida sin saber que hacer.
 - ¿Huyo? Y ¿Si me encuentra? ¿Me maquillará peor? - Miedo y amor. Rara composición.
¡¡Ayuda!! - Pide a gritos ahogados, silenciosos, como en silencio se mira al espejo, aquel maquillaje en color morado.
                                                   
                                                           por Virginia Oviedo

Como esta pequeña historia de Esther, hay miles en este preciso momento, miles, mirándose ese maquillaje que no se lo hicieron ellas.